Columna de opinión | Día de la lucha contra la desertificación y la sequía

Subido por Fundación Añañuca | Hora: 22:07 | 17 junio, 2020 | Desarrollo Sustentable, Recuperación de Ecosistemas

                                                                                                                                                    Por Pamela Alvarez

Me resulta extraño el “conmemorar” o establecer días específicos en los que se haga un llamado a la toma de conciencia respecto a ciertas temáticas de índole ambiental (aunque en estos tiempos me he encontrado con que hay día hasta del “barros luco” y varios otros con un claro sentido comercial), principalmente me genera ruido porque al igual que como se dice que el “Día de la madre” o el “Día del amor” son todos los días, TODA temática relacionada a nuestro entorno y toda su biodiversidad requiere justamente que le demos esa importancia, que es una interacción continua que día a día debemos mantener con la mayor armonía, respeto y equilibrio; celebrar las maravillas que nuestra gran Madre tierra nos entrega a través de sus elementos y agradeciendo saber compartirlo con tod@s nuestr@s herman@s.

El desequilibrio de estos aspectos genera por ejemplo desertificación y sequía, el tomar de la tierra más de lo necesario o interrumpir sus ciclos sin ningún respeto van dejando esta evidencia a su paso, que algo no está bien, y podemos ponerle el nombre que sea o culpar a quien queramos por esto, pero dentro nuestro sabemos que es CAUSA y EFECTO, que cada acción tiene su vuelta. Y con esto espero que de verdad comprendamos que toda acción por pequeña que sea suma y genera un macro, siempre es tiempo de comenzar a hacer las cosas de manera diferente y por un bien mayor, y ponerle mucho más AMOR y respeto a ese intercambio, sin solo tomar, sino que dar y recibir.

En cuanto al tema particular del agua, sin hacer un gran análisis podemos cuestionarnos respecto a qué ha pasado, cómo durante ya muchos años las acciones generadas y su uso indiscriminado generaron este efecto para encontrarnos hoy frente a esta situación de sequía, entre algunos de los factores ya sabidos contamos: la deforestación (pelar los cerros no permite que los bosques guarden y protejan el agua, por eso el agua solo corre y poco logra ingresar a los suelos), interrupción del ciclo natural del agua (son tantas las intervenciones a los cauces de agua que poco es lo que logra llegar de cordillera a mar, luego nos preguntamos por qué el clima cambia tanto), forestación con especies que sobre consumen agua superficial y subterránea (pinos y eucaliptus con fines comerciales), acaparamiento y desmedido consumo de agua (grandes empresas de rubros mineros y agrícolas hacen uso de la mayor cantidad del agua disponible para consumo, “se chupan” hasta las napas y se amparan bajo leyes claramente desiguales).

Y así podría seguir enumerando varios otros factores que han influido en la escasez física del elemento. Aunque también llevado a un plano más “simbólico” dada la energía que el agua representa, la falta de agua nos habla de este estancamiento, del no fluir, de emociones reprimidas y más encima contaminadas.

Personalmente, siento que la lucha (como concepto) tiene una carga de sufrimiento que ya debemos dejar a un lado, prefiero el generar acciones e ir creando “algo” que dé solución a eso que ya no quiero más y/o quiero cambiar. En el caso del agua, son muchas las acciones que podemos emprender para agradecer y valorar su tremendo aporte en nuestras vidas, somos casi 80% pura agua, es vital en nuestra subsistencia, por lo que hagamos valer cada gota.

Frente a la problemática abordada existen diversas instituciones (incluyéndonos) y personas naturales que llevan años haciendo importantes trabajos para por ejemplo captar agua de la lluvia o atrapa nieblas y otros que hacen recircular el agua para su reutilización, otros protegen las fuentes y cursos de agua. Las opciones existen, solo debemos informarnos y motivarnos a ¡¡¡SER EL CAMBIO!!!

Fotografía: Juan Pablo Peña - 2013

Fotografía: Juan Pablo Peña – 2013

Fotografía: Juan Pablo Peña – 2013

Fotografía: Juan Pablo Peña – 2013

Fotografía: Juan Pablo Peña – 2019

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