Excavando en territorio milenario: Tagua Tagua 3 como laboratorio natural de la ciencia

Subido por Fundación Añañuca | Hora: 15:19 | 16 mayo, 2020 | Comunicaciones, Educación e Investigación, Noticias

Tras 30 años de inactividad, en diciembre del 2019, se reactivaron los sondeos arqueo-paleontológicos en la ex Laguna Taguatagua, en la Región de O’Higgins. El aporte de los sitios Tagua Tagua 1 y Tagua Tagua 2 en la historia, marcan la ruta que tiene esta zona para el estudio de las relaciones entre humanos y animales hace más de 13.000 años. Aquí, en exclusiva, los procedimientos, estudios y desafíos del nuevo sondeo del sitio Tagua Tagua 3.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          Por Nicolás Zamorano

Unos tímidos rayos de luz dan la bienvenida a la jornada del 9 de diciembre del 2019 en los extensos campos frutales de la localidad de La Laguna, en San Vicente de Tagua Tagua. Ese día, no era cualquiera. Esa mañana, un grupo de tres científicos retomaron un trabajo que ha tenido por décadas a la ciencia conviviendo con la prehistoria. Con chuzo en mano y tras medir el perímetro de 2×1 mts, otra historia se comenzaba a exacavar.

A escasos 200 metros de lo que fue el sitio Taguatagua 2, uno de los lugares más importantes para la arqueología y paleontología mundial durante la década de los 90’, tras 30 años se retomaban los sondeos y estudios en terreno.

Un rectángulo de dos metros de largo por uno de ancho, fue el espacio escogido mediante el escaneo previo y selectivo de un equipo profesional con tecnología GPR -el cual tiene la capacidad de detectar bajo las diversas capas de tierra, posibles restos fósiles-, prospecciones con barreno para visualizar la profundidad del terreno y  la exploración de perfiles expuestos del Socavón de desagüe de la laguna Tagua Tagua.

Durante esa mañana, el equipo compuesto por Rafael Labarca, Dr. en Arqueología de la Universidad Austral de Chile y líder de la investigación financiada por FONDECYT 11170919; Natalia Villavicencio, Dra. en Biología integrativa de la Universidad de California Berkeley y Paleocóloga PUC; César Meyer, integrante de Fundación Añañuca y encargado de la logística; Gustavo Aliaga, encargado del departamento de investigación de Fundación Añañuca; y José Blanco, arqueólogo independiente, comenzaban a encontrar material en las primeras capas de tierra de las unidades 1 y 2, anticipando el panorama de lo que ocurriría durante la semana de sondeo.

Proceso de sondeos del Sitio Tagua Tagua 3, diciembre 2019. Fotografía: JP Peña – Fundación Añañuca

 La ex Laguna Tagua Tagua

Hace más de 14.000 años, en lo que la actualidad comprenden más de 10 localidades, existió una gran laguna que cubría alrededor de 13 km de extensión en su hoya media y, otros 10 km de norte a sur. El lugar recibió el nombre de Laguna Tagua Tagua.

Sus frondosos bosques -semejantes en la actualidad al bosque valdiviano- daban vida a una serie de especies hoy extintas, tales como: el caballo americano y gonfoterios. Además, en la biodiversidad de la laguna se podían encontrar: taguas, patos, ranas, roedores y peces. No obstante, unas de las principales particularidades de este sitio milenario, fue la presencia de los primeros grupos humanos en territorio nacional, los cuales se alimentaban y convivían con la flora y megafauna de la época del pleistoceno.

Previo al desecamiento de la Laguna Tagua Tagua en 1841 por orden de Javier Errázuriz Sotomayor -dueño de los terrenos-, diez años antes este territorio tuvo la visita del famoso naturalista francés Claudio Gay. Según consignan las bitácoras de viaje y estudio de la época, en 1834 otro reconocido naturalista inglés tuvo paso por tierras milenarias: Charles Darwin. En ese momento, ambos anticiparon y reconocieron la importancia de esta zona para el estudio de la flora y fauna nacional.

Tras el desagüe artificial que sufrió esta laguna, construída para secarla, su finalidad fue conducir el agua a los sectores y predios agrícolas. Mientras avanzaba el proceso, algunos restos comenzaron a visualizarse y fueron enviados al Museo Nacional de Historia Natural en Santiago. A esa altura, otro capítulo se estaba puliendo.

En 1967 se realizó la primera excavación arqueológica formal con fines científicos a cargo del investigador Julio Montané. En ese entonces, el sitio denominado Tagua Tagua 1, trajo una serie de sorpresas con el hallazgo de evidencias de dos ocupaciones humanas, específicamente cazadores-recolectores, fechadas en unos 7 mil años de antigüedad, mediante la datación por carbono 14. En esa oportunidad, con el avance de las excavaciones se pudo detectar la coexistencia de humanos y megafauna, al encontrar restos de gonfoterios -parientes del mamut hace más de 12 mil años- y caballos americanos.

La segunda excavación, al mando del investigador Lautaro Núñez, se desarrolló en la década de los 80’. Tras obtener resultados arqueológicos y paleontológicos del sitio Tagua Tagua 1, en el mismo lugar se iniciaron nuevas excavaciones. A escasos 70 metros y con gran parte de la historia desenterrada, se encontraron diversos materiales de presencia humana, tales como: cuchillos y puntas de proyectil. Nuevamente, veinte años después, el sitio arqueológico Tagua Tagua 2 entregaba información valiosa para el estudio de los antepasados.

Erwin González Guarda, destacado Dr. en Paleontología y miembro del Núcleo de Investigaciones Tagua Tagua, enfatiza en la importancia que tiene para la ciencia mundial este laboratorio natural: “en el sitio donde se encuentra la ex Laguna Tagua Tagua, si uno cava dos o tres metros, puedes encontrar cosas. Los dueños de terrenos agrícolas y la comunidad local conviven con el hallazgo de restos arqueológicos y paleontológicos, por eso resulta importante retomar las investigaciones, sondeos y futuras excavaciones para obtener mayores respuestas de este sitio único en el mundo”.

De esta manera, la tarea iniciada por el Núcleo de Investigaciones de Tagua Tagua NITT, patrocinado por la Universidad de O’Higgins; el financiamiento e investigación mediante el FONDECYT 11170919 a cargo del Dr. en Arqueología de la Universidad Austral de Chile, Rafael Labarca; el apoyo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, los aportes logísticos y monetarios de la Municipalidad de San Vicente de Tagua Tagua, y el apoyo comunitario de la Fundación Añañuca, marcan el camino de los sondeos tras 30 años de inactividad en los terrenos milenarios de Tagua Tagua.

Pica, pica, que algo sale

“Desde que comenzamos a cavar, empezó a salir material. ¡Imagínate la emoción!”, relata César Meyer, integrante de Fundación Añañuca y partícipe de los sondeos en el sitio Tagua Tagua 3, mientras observa fijamente como se llena el balde de la unidad 2 con tierra y restos desde hace más de 6 mil años de antigüedad.

El rectángulo de dos metros de largo por uno de ancho está dividido en dos unidades, cubo 1 y 2. Simultáneamente, trabajan dos personas en el pozo separados por una lienza blanca que divide el sondeo. A medida que avanzan las excavaciones con la ayuda de palas, escobillones y huinchas de medir, el calor y la historia se hacen sentir.

César Meyer, Natalia Villavicencio, Erwin González-Guarda y José Blanco en proceso de sondeos del Sitio Tagua Tagua 3, diciembre 2019. Fotografía: JP Peña – Fundación Añañuca

En la superficie, dos encargados cumplen la función de llevar con mucho cuidado los restos de tierra milenaria y materiales depositados en los baldes 1 y 2, hacia el sector de los tamices. A unos 6 metros de donde se realizan las excavaciones, aparece la sala operatoria de este laboratorio natural.

Cuatro rejillas cercadas en un marco de madera esperan los materiales que salen del pozo cada veinte minutos. Paula Soto, geóloga y miembro del Núcleo de Investigaciones Tagua Tagua, espera pacientemente el momento donde, con manguera en mano comienza a desempolvar la historia de la ex Laguna.

Finalizando la tarde del viernes 13 de diciembre, y ya cumpliéndose el quinto día de excavación en el sitio Tagua Tagua 3, un hallazgo alertó a los cerca de 14 científicas y científicos que se encontraban en ese momento trabajando.

¡Noooooooooooo! ¡Mira!

¡Eh! ¡Eh!¡Eh!

¡Oh!

José Blanco, destacado arqueólogo independiente, respiró profundo en un aire entrecortado por el nerviosismo, y con entusiasmo gritó: ¡“esto está terriblemente meteorizado y es muy antiguo!. Las fracturas no están frescas y lo podemos ver mediante estas aristas que están redondeadas”, haciendo énfasis en la pieza de artefacto lítico encontrado a 80 cm de profundidad y que corresponderían a una antigüedad aproximadamente de 7 mil años.

La impresión de Natalia Villavicencio, Dra. en Biología integrativa de la Universidad de California, Berkeley y Paleoecóloga PUC, tuvo ribetes importantes para darse cuenta y aterrizar. “Sabíamos que estábamos en un territorio con un aporte histórico, científico y cultural muy importante. Una cosa es estudiar los restos y hallazgos que se encuentren acá en el museo, pero otra es la sensación y labor de estar aquí; trabajando en terreno con este equipo multidisciplinario y reencontrarnos con la historia”.

“A veces a uno lo dan por loco. Ya estoy acostumbrado a que me digan eso. Da igual en todo caso, fui parte de una excavación y ni se imaginan lo importante que resulta. Me sienta bien que me digan el loco de La Laguna. Al final, es bonito darse cuenta de que todo lo que nos enseñaron desde pequeños existe y tiene un impacto que acá no sabemos valorar. Alrededor del mundo la Laguna Tagua Tagua tiene impacto, y quiero que eso se replique fuertemente en la sociedad y la educación”, manifiesta emocionado César Meyer.

César Meyer sosteniendo un balde de la unidad 1 de los sondeos en el sitio Tagua Tagua 3, diciembre 2019. Fotografía: JP Peña – Fundación Añañuca

Detrás de un largo mesón, lleno de cuadernos y anotaciones, Álvaro Lizama, Licenciado en Arqueología de la Universidad de Chile, comenta la importancia del desarrollo y posibilidad de estar en un sondeo. “A lo largo de los diez días, pude tener en mis manos restos de roedores, ranas y peces que veía de manera fascinada en los museos y en los posteriores estudios. Sin embargo, imagínate, estar tamizando y encontrarte con vértebras o dentadura de esos pequeños roedores, es algo muy intenso. Esto va a dar que hablar”, comentó emocionado.

Estudios posteriores

Con el paso de las semanas, durante enero y febrero del presente año, se iniciaron las fases de ordenamiento y envío de piezas arqueológicas y paleontológicas a estudio.

Tal es así, que Erwin González Guarda, Dr. en Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, viajó en febrero a Barcelona, España, con la misión de entregar y estudiar hallazgos encontrados en la prospección del sitio Tagua Tagua 3, en diciembre pasado.

El Instituto Universitario de Investigación en Patrimonio y Humanidades IPH, de la Universidad de Zaragoza, es la central encargada del estudio de una parte de los hallazgos por medio de un nuevo método denominado Paleo ADN. Este mecanismo, tiene como principal función encontrar ADN conservado, sin la utilización de huesos.

Si bien, para González Guarda, el proceso de excavación es muy romántico por su aplicación con la comunidad e historia latente, el estudio posterior reviste una gran tarea y exigencia, por medio de las metodologías utilizadas.

De manera exclusiva para Fundación Añañuca, tal como lo mencionamos en nuestras redes sociales oficiales, mediante la publicación en la Quaternary Science Reviews, se pudo determinar que se han encontrado desde los sitios Tagua Tagua 1 al 3, cerca de 6 mil piezas de restos de rana, siendo el único lugar en el mundo en tener un detalle tan amplio tanto en diversidad como en periodos geológicos.

Asimismo, las investigaciones sobre los artefactos líticos, restos de roedores y aves de la época encontrados en los sondeos del sitio Tagua Tagua 3, serán publicados durante este año y los siguientes. Desde el Núcleo de Investigaciones Tagua Tagua NITT, anticipan que la tarea será ardua, pero esperan prontamente retomar los estudios en los diversos laboratorios que paralizaron funciones a comienzos de marzo producto del avance del Covid-19 a nivel mundial.

La normativa de los hallazgos

En la actualidad, los hallazgos arqueo-paleontológicos en territorio nacional están resguardados y normados por el Estado de Chile. Tal es así, que su Art. 21 de la Ley N°17.288 de Monumentos Nacionales, a cargo del Consejo de Monumentos Nacionales, entidad dependiente del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, estipula que: “Por el solo ministerio de la ley, son Monumentos Arqueológicos de propiedad del Estado los lugares, ruinas, yacimientos y piezas antropo-arqueológicas que existan sobre o bajo la superficie del territorio nacional” (SIC).

En esa misma línea, dentro de la normativa del Consejo de Monumentos Nacionales, se establecen dos tipos de subdivisiones de monumentos: A) Bienes arqueológicos y B) Bienes paleontológicos. En ambos casos hace una especificación respecto al tipo de hallazgo y en la condición o lugar que se encuentra.

Para esta investigación de sondeo del sitio Tagua Tagua 3, financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico FONDECYT 11170919, los restos encontrados serán depositados y estudiados en las dependencias de los museos adheridos al Consejo de Monumentos del Estado, tales como el Museo Nacional de Historia Natural, ubicado en Quinta Normal.

Además, para el estudio exhaustivo de las piezas y materiales con su respectiva tecnología, una parte de ellos han sido enviados al extranjero para su análisis y posteriores resultados.

Para Gustavo Aliaga, encargado del Museo Escolar Laguna Tagua Tagua, ubicado a metros de los sitios arqueológicos y paleontológicos, estos acontecimientos tienen un fuerte impacto en la comunidad local.

Según la normativa vigente, estos hallazgos deben estar en un depósito de colecciones aprobado por el Consejo de Monumentos Nacionales, por medio de sus respectivos museos.

La realidad actual del Museo Escolar Laguna Tagua Tagua MELT, es distinto al no poseer un depósito de colecciones habilitado y autorizado por el Consejo de Monumentos, lo cual genera un malestar histórico en la comunidad local: que los restos se queden en otros lugares y no en Tagua Tagua.

Así lo siente Ernesto Núñez Zúñiga, reconocido agricultor de la localidad de La Laguna y dueño de los terrenos donde se realizaron las excavaciones del sitio Tagua Tagua 2 en los años 80’, y en diciembre pasado con los sondeos del nuevo sitio. “Es importante que vuelvan los restos a este territorio, porque el valor de esos hallazgos corresponde a esta zona. En el Museo Nacional de Historia Natural, hay piezas de las antiguas excavaciones, pero quienes van no saben cómo es el lugar ni la importancia que tiene para la comunidad lo encontrado acá. Todo tiene que volver al museo local”, manifiesta.

Sin embargo, este año puede cambiar ese panorama en MELT. La adjudicación del Fondo de Mejoramiento Integral de Museos, entregado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, sumado al trabajo en coordinación con tres conservadoras: Pabla Maturana, Denisse Marchant y Daniel Varas, más la colaboración constante de Paula Soto y Álvaro Lizama, del Núcleo de Investigaciones Tagua Tagua,  se encuentra actualmente en su fase final para la conformación de un depósito legal y acreditado por la institucionalidad.

“Se espera que a finales de este año, se dé el visto bueno para que dé una vez por todas se cumpla la demanda histórica de las y los habitantes de esta zona milenaria. Así, este foco de estudio, patrimonio y ciencia, tendrá un impacto positivo en el plano científico y turístico con repercusiones inesperadas para la comunidad. Nuestra idea es que al final del día, la gente pueda visitar y hacer visible ese sentido de pertenencia que portan generación tras generación estas tierras taguatagüinas”, enfatiza Gustavo Aliaga.

De esta manera, las y los científicos a cargo de la investigación del sitio Tagua Tagua 3, esperan retornar prontamente a los laboratorios para seguir con sus estudios, que fueron abruptamente paralizados por la llegada del Covid-19, y así tener material académico y resultados mundiales que podrán ser expuestos en San Vicente de Tagua Tagua, en el marco del II Congreso de Paleontología Nacional a desarrollarse en noviembre del 2021.

A continuación revisa el archivo fotográfico de Fundación Añañuca

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